‘Rojo Oscuro’ de Dario Argento

‘Rojo Oscuro’ de Dario Argento

Con ‘Rojo Oscuro’ descubrí el concepto de cine giallo y fue cuando me puse a revisionar toda la filmografía de Dario Argento (‘Suspiria‘, ‘El pájaro de las plumas de cristal‘, ‘Phenomena‘). Llena de suspense, terror, sangre y violencia bastante explícita, no es de extrañar que esta película fuera una de las precursoras del cine slasher, e influiría en otras como ‘Halloween de Carpenter.

Rojo oscuro, guión amarillo

«Roma. Durante una exhibición pública de sus facultades, una famosa médium sintoniza con una mente criminal. Mientras, en el fondo de la sala, una figura misteriosa abandona el asiento. Posteriormente, Mark, un pianista de jazz inglés y vecino de la parapsicóloga, contempla atónito desde la calle cómo una figura desconocida estrella la cabeza de su vecina contra la ventana de su apartamento. Sin quererlo, Mark sigue la pista del sádico asesino, dando inicio a la peor de sus pesadillas.»

Rojo Oscuro Inicio pelicula
‘Rojo oscuro’ nos ofrece un gran inicio con una canción de cuna que te pone los pelos de punta.

Rojo oscuro‘ comienza con un prólogo donde vemos un asesinato mientras se escucha una canción infantil. Aunque no se llega a ver nada del todo, nos es más que suficiente. Pasamos a una elipsis temporal, y ya vamos a la conferencia de la médium, donde vemos al supuesto psicópata saliendo de la sala, usando un plano subjetivo suyo. De repente, vemos un gran plano detalle de una mesa llena de pequeños muñecos, canicas y dibujos, parece que sea la de un niño, todo acompañado por la espectacular música de Goblin. Justo después, vemos a la médium en su casa y Argento ya nos muestra su maestría en las escenas de asesinato.

Ya en la parte final de la escena (y después de haberse ensañado con un cuchillo), el golpe de gracia es atravesar el cuello de la mujer con el cristal de la ventana, del cual es testigo Mark.

Quizá la culpa de no haber podido ayudar a su vecina, y la obsesión que se le pasó algo por alto, hace que Mark (David Hemmings) quiera averiguar quién es el asesino. Recibirá la ayuda de la periodista Gianna (Daria Nicolodi), que ve que tiene una noticia muy interesante entre manos. Aunque cada vez que Mark se acerca a descubrir la identidad del asesino, más peligrosa será la investigación, y sus preguntas sólo serán respondidas con más muertes.

Como en cualquier película de Dario Argento, no escatima en sangre y cruentos asesinatos.  

Una de las pocas cosas que menos me gustaron fueron, precisamente, las actuaciones y los personajes. La actuación de los actores no llego a creérmela, ni tampoco llegas a empatizar con ninguno de ellos. En el fondo podría decir que no me gustaron en absoluto, incluso diría que hay momentos en sus actuaciones muy malas. También hay un par de momentos de guión bastante flojos, o es que simplemente pretenden engañarte (me decanto por esta última opción). Todo esto hace que la resolución de la película me flaquee un poco. Aún con todo esto, sigue sorprendiendo.

Puro cine giallo

La mejor parte de la película es el ambiente, la fotografía y la música. Es un puro espectáculo del mejor cine del giallo italiano. Para que os hagáis una idea por encima de qué es el giallo (que quizá muchos ya lo sabéis), es un subgénero donde se suele mezclar el thriller, terror y suspense, y que surgió en Italia. «Giallo«, significa amarillo en italiano, haciendo referencia a novelas policíacas y de suspense que tenían la encuadernación de ese color.

En estas películas hay un uso especial de la fotografía, que Dario Argento —precursor junto a Mario Bava de este sub-género con películas como ‘La muchacha que sabía demasiado‘ (1962), ‘Seis mujeres para el asesino‘ (1964)— utiliza con gran acierto y maestría. Hay muchos cambios bruscos de plano, donde se pasa de planos medios a detalle, ya sea utilizando zooms o travellings, muchos primerísimos planos (algo muy italiano), y un buen uso del plano subjetivo, viendo así el punto de vista del propio asesino matando a sus víctimas. Este recurso nos convierte en cómplices, espectadores, y nos hace buscar pistas para descubrir al asesino.

Rojo oscuro Giallo fotografía
Dario Argento no sólo nos ofrece grandes cantidades de sangre y suspense. La fotografía, junto a un estilismo artístico, hace de ‘Rojo oscuro’ una obra de arte.

También en el giallo convierte el momento del asesinato en parte indispensable del género. En ‘Rojo oscuro’, se aprecia claramente. En los momentos previos al asesinato, la víctima ve o escucha algo, y su nerviosismo va creciendo. Al mismo tiempo, veremos el punto de vista del asesino de cómo la observa, creándonos un gran momento de tensión antes de la cruel muerte. Como se puede ver, el cine slasher tiene gran parte de su origen en este estilo surgido de Italia.

Argento no se ensaña en la acción en sí del asesinato. Veremos el golpe seco del cuchillo (o cualquier arma del crimen), la sangre excesivamente roja y espesa, y la cara de la víctima, usando planos salvajes y de gran estilismo. Y todo esto acompañado de la genial música de Goblin (un grupo de rock progresivo), que añade más tensión a las escenas, y también las convierte en algo perturbadoras. Una delicia.

Conclusión

VALORACIÓN: 9,5

Como he dicho antes reconozco que en ‘Rojo Oscuro’ hay algunos agujeros de guión, y también intentan engañarte bastante, pero no por eso pierde la sorpresa. Las actuaciones se quedan en correctas y poco más. Esos sí, la atmósfera, la música, los planos y esas imágenes, es algo hipnótico. Y, aunque ese guión sea sencillo, te atrapa de una manera que te hace querer saber quién está detrás de esa gabardina negra. Mi favorita del género, y del Maestro Argento.

Si te gusta el cine giallo, o quieres iniciarte en él, es una apuesta segura. Aunque también lo hará si te gusta el thriller, terror, o los slasher de los 70.

Ficha técnica

  • Título original: Profondo rosso (Deep Red)
  • Año: 1975
  • Duración: 100 min.
  • País: Italia
  • Director: Dario Argento
  • Guión: Dario Argento, Bernardino Zapponi
  • Reparto: David Hemmings, Daria Nicolodi, Gabriele Lavia, Macha Méril, Eros Pagna
  • Música: Goblin
  • Fotografía: Luigi Kuveller

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