‘Blade Runner 2049’ de Denis Villeneuve

‘Blade Runner 2049’ de Denis Villeneuve

Las comparaciones siempre son odiosas, pero con una película de culto como es Blade Runner (Ridley Scott, 1982) era normal que ocurriera. En Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017) nos encontramos con una secuela que nos expande el mundo de la película original, pero manteniendo su esencia.

La película

Treinta años después de lo ocurrido en la primera película, el joven blade runner K (Ryan Gosling) se topa con un viejo secreto que podría sumir en el caos lo que queda de la sociedad. El descubrimiento de K lo lleva hasta Rick Deckard (Harrison Ford), un ex blade runner que lleva 30 años desparecido.

Volvemos a tener una película de ciencia ficción, con tintes de cine negro, en un futuro violento y decadente, a punto de destruirse moral y ecológicamente. Ya no vemos sólo la ciudad de Los Ángeles, ahora  acompañamos a K más allá de sus muros, para ir a los campos de agricultura sintética, cruzar los océanos violentos y desiertos post-apocalípticos, para mostrarnos como es el mundo actualmente.

Blade Runner 2049 Ryan Gosling
K encontrará un secreto que le llevará a buscar respuestas de su pasado.

K tiene una misión que cumplir, ocultar un secreto al resto de la humanidad. Pero detrás de ese secreto puede estar la respuesta de su existencia. Algunos lo buscan para destruirlo, otros lo quieren proteger y otros quieren aprender de él.

Villeneuve dirige la historia con su ritmo habitual, tranquilo y pausado para empaparnos del mundo que ha construido. Puede ser que algunos momentos los alargue demasiado y nos haga desear que ocurra algo más, pero eso no quita que disfrutemos de esas localizaciones tan detalladas.

Humanos y replicantes

Ryan Gosling interpreta al replicante K, que además es un  blade runner (un pellejudo y un asesino de replicantes), visto como un ciudadano de segunda por los humanos y un traidor por los replicantes. Es alguien que sabe que no pertenece a ningún lugar, lo que le hace buscar respuestas para ver dónde encaja. Gosling hace una interpretación sobria (más o menos como nos tiene acostumbrados), lo que hace que el papel le fuera como un guante. Harrison Ford (Rick Deckardel ex-blade runner y… ¿replicante?) es otro personaje solitario, tanto por elección propia como por las circunstancias de su pasado. Ford a sus 75 años está en plena forma para seguir con los papeles que le hicieron famoso en el pasado (y si no que se lo pregunten a Gosling, que sufrió un puñetazo en una de las escenas de pelea entre ambos). Ambos actores fueron elecciones claras, en cuanto al reparto, que tenía Villeneuve.

Blade Runner 2049 Harrison Ford Ryan Gosling Denis Villenueve
Harrison Ford, Ryan Gosling y Denis Villeneuve preparando una escena.

Una de las secundarias importantes es la teniente Joshi (Robin Wright). Aquí vuelve con un personaje fuerte como nos tiene acostumbrados en los últimos años. Es más fría que el propio K, ejerciendo el papel de comandante y de su mentora. El descubrimiento para mí ha sido el de la maravillosa Joi (Ana de Armas), un programa holográfico de compañía que se convierte en la compañera, amiga y amante de K. Joi y K saben que no son humanos, pero lo que sienten entre ellos es real, convirtiendo esa relación en una de las partes más interesantes de la película. No sé si es el personaje o la propia actuación de Ana, pero me ha maravillado por completo.

Ana de Armas Joi Lluvia Blade Runner 2049
El holograma Joi (Ana de Armas), en una de las escenas más bellas de la película.

El replicante Sapper Morton (Dave Bautista) es el punto de partida de la trama, abriendo los ojos a K y dándole un estímulo moral. Con un registro muy diferente al Drax de Guardianes de la Galaxia, Bautista se está creando su lugar en Hollywood. Al otro lado del espejo tenemos a la letal Luv (Sylvia Hoeks), una de los “ángeles” creado por la Wallace Corporation. También nos brinda con una gran actuación, mostrándonos a una replicante que no sólo busca cumplir su misión, sino que quiere demostrar que es la mejor en lo que hace y que no hay nada, ni nadie, que la pueda detener.

Después tenemos al peligroso magnate que cualquier película de cine negro se precie, Niander Wallace (Jared Leto), aunque en un principio era un papel reservado para el desaparecido David Bowie. Niander es un hombre que ha salvado al mundo y que está creando una nueva forma de vida, con esos rasgos es normal que se crea una divinidad. Aquí Leto tiene una interpretación más respetable que en esa versión del Joker que nos mostró en Suicide Squad (2016).

El mundo de Blade Runner

Llegamos a lo mejor de la película, su ambientación. Aunque pueda no parecerlo las pantallas verdes y el CGI, que suele aparecer en películas de este tipo (sobre todo últimamente), ha quedado en segundo lugar (eso sí, aquí tenéis una muestra del espléndido trabajo que hay). Un acierto es que la tecnología que utilizan en la película sea más analógica que digital, continuando con la perspectiva del futuro que se tenía en los años 80.

El vestuario sigue teniendo ese toque ciberpunk de su antecesora, pero esta vez nos encontramos ante un mundo más tóxico y frío, donde los abrigos y las máscaras de protección están presentes en la sociedad.

Lugares de rodaje de Blade Runner 2049 Budapest
Las calles de Budapest ofrecieron con su arquitectura modernista un espléndido toque retro futurista.

Se han creado los escenarios físicos, evitando el máximo posible los entornos digitales, para que los personajes se integren a la perfección y sea palpable. El futuro es más brutal y peligroso. Las lluvias han sido sustituidas por nevadas, los desiertos post-apocalípticos nos muestran la devastación de estos últimos años y que la agobiante civilización está llegando al colapso.

Nostalgia, estilo, detalles y fascinación es lo que han creado en esta película gracias a su ambientación.

Conclusión

VALORACIÓN: 9

Incluso con la presión y la comparación inevitable con la original; han hecho una buena película. La ambientación, fotografía y los efectos especiales están increíbles. Los actores hacen un gran trabajo y hay grandes momentos (el encuentro de K con Deckard, la química en todas las escenas entre K y Joi, el cara a cara entre la teniente Joshi y Luv…). Lo peor es que hay momentos que su ritmo pausado nos rompe la tensión y deseamos que ocurra algo.

Así que si te gusta Blade Runner (hay que tener en cuenta que el recuerdo que tenemos de la original nos puede romper la objetividad), disfrutarás con ella.

EXTRAS

Aquí tenéis los tres cortometrajes que se hicieron para explicar algunas cosas que ocurrieron esos 30 años que separan ambas películas.

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